Origen de los derechos humanos
Varios autores coinciden en afirmar que los orígenes
de los derechos humanos se remontan a la Grecia antigua y surgieron con el
derecho natural de los hombres.
No obstante, fue el Cristianismo el que sentó las
bases para el reconocimiento de la igualdad radical de todos los seres humanos,
por ser todos hijos de Dios. Pero la misma Iglesia tardó mucho en adoptar
enteramente la doctrina de los derechos humanos que se desprendía del
cristianismo.
La Carta Magna
Respecto de la sociedad civil de Occidente
fue en Inglaterra donde, por primera vez, se establecieron limitaciones
jurídicas al ejercicio del poder, tendientes a preservar los derechos humanos
de los ciudadanos. La Carta Magna (1215), por la cual el rey Juan I de
Inglaterra se obligó a respetar las "leyes viejas" y garantizó por
escrito los privilegios de los barones feudales, incluía al mismo tiempo el
reconocimiento de ciertos derechos humanos fundamentales de todos los
habitantes del reino: el derecho a la vida; la necesidad de juicio de sus
iguales previo al arresto o condena de cualquier noble, seglar o eclesiástico,
etc. Por su parte, el Habeas Corpus votado en 1679, el Bill of Rights –que en
1689 sentó las bases del nuevo sistema de gobierno británico- y los Dos
tratados del gobierno civil (1690) -que legitimaron la revolución que acababa
de poner fin al absolutismo de los Estuardo- son textos precursores de la
actual legislación sobre derechos humanos.
Reconocimiento de los derechos del
ciudadano
La Declaración de Independencia de los
Estados Unidos (1776) contiene un breve párrafo en el que, por primera vez, un
poder, en este caso constituyente, asume las obligaciones que supone el reconocimiento
de los derechos del ciudadano:
Consideramos como verdades evidentes que
todos los hombres han sido creados iguales, que han sido dotados por su Creador
de ciertos derechos inalienables, entre los que se encuentran la vida, la
libertad y la búsqueda de la felicidad.
Declaración de los Derechos Fundamentales
del Hombre y del Ciudadano
Pero el gran punto de partida de la
proclamación, defensa y vigencia de los derechos humanos es la Declaración de
los Derechos del Hombre y del Ciudadano, promulgada por la Asamblea Francesa el
26 de agosto de 1789. En ella se reconocía solemnemente que los hombres nacen y
permanecen libres e iguales en sus derechos.
Dos siglos después de esas primeras
Declaraciones, los derechos individuales se vuelven materia de otras
convenciones y cuerpos legales que constituyen, hoy por hoy, un sistema
jurídico general y universal de protección de los seres humanos en sus derechos
básicos.
Convención de la Haya
En 1907, la Convención de la Haya regula
las normas que deben observar los beligerantes: estos no deben tener
alternativas ilimitadas en el modo de infligir daño al enemigo pues se deben
preservar la vida, la dignidad y la salud de las víctimas, derechos estos que
están por encima del manejo de la guerra.
Declaración Universal de los Derechos del
Hombre
A partir de la Segunda Guerra Mundial, las
Declaraciones de Derechos se convierten en exposiciones programáticas suscritas
por la mayoría de países del mundo. La
Declaración Universal de los Derechos del
Hombre, aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1948,
encontró el respaldo institucional de los Estados del Consejo de Europa, que en
1950 suscribieron la Convención Europea para la salvaguarda de los derechos del
hombre y las libertades fundamentales. En tiempos más próximos, las
Declaraciones han servido para canalizar todo tipo de reivindicaciones -
derechos de la mujer, del niño, de los jóvenes, de los pueblos indios, etc.-
sin conseguir, en la mayoría de casos, el necesario apoyo estatal.
Hoy, los derechos individuales, aunque
ignorados en demasiadas ocasiones, ocupan, en cambio, más espacio que nunca en
las Constituciones y leyes de todos nuestros países y cuanto menores son las
expectativas más se acrecienta la esperanza de que sus postulados se realicen.
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