Pero por otra parte tenemos que ser consientes de que
las sociedades se encuentran en continuo cambio. Actualmente, la trascendental
aparición del ciberespacio como nuevo universo donde crear, desarrollarse,
comunicarse, trabajar, pensar y en definitiva vivir no puede quedar ajena a
estas reclamaciones. Nadie puede discutir que la humanidad se encuentra en un
nuevo período inédito en su historia: la era de la INFORMACIÓN. La tecnología,
como informatización del mundo, se inserta en todos los contextos, y no deja
dimensión humana indiferente.
Actualmente, la trascendental aparición del
ciberespacio como nuevo universo donde crear, desarrollarse, comunicarse,
trabajar, pensar y en definitiva vivir no puede quedar ajeno a estas
reclamaciones. Nadie puede discutir que la humanidad se encuentra en un nuevo
período inédito en su historia: la era de la información. La tecnología, como
informatización del mundo, se inserta en todos los contextos, y no deja
dimensión humana indiferente.
De esta forma, han surgido numerosas voces reclamando
una cuarta generación de derechos humanos, los ciberderechos. En su mayoría,
son reediciones de las antiguas libertades pero aplicadas al mundo virtual,
pues es muy sencillo reconocerlos cuando no hay potencial para ejercerlos. Pero
es ahora, cuando la libertad de expresión y pensamiento, conjugada con la
posibilidad de cualquiera de transmitir mensajes a gran escala, que supone un
verdadero reto para lo que llamamos Democracia, "donde todas las ideas tienen
cabida", donde no debería de haber miedo a la proliferación de la palabra.
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